Enseñando límites a nuestros hijos: Detener los berrinches
Por Lilach Galor
Los berrinches son un indicativo de que los niños tienen dificultades para controlar sus emociones y, otras veces, son una forma de obtener lo que desean.
Normalmente los berrinches ocurren durante el desarrollo infantil, aproximadamente entre 1 y 3 años. Suelen detenerse en algún momento o persistir más allá de esta edad y reaparecer en edades avanzadas. Por tanto, los berrinches, dependiendo de la etapa en la que se presentan y de las causas, se manejan de forma diferente.
Alrededor de los 6 años de edad, los niños comienza a ir a la escuela y aprenden a seguir reglas, con la supuesta base de que utilizarán el lenguaje para comunicarse eficientemente; sin embargo, en ocasiones no logran comunicarse ampliamente y es entonces cuando recurren a los berrinches como una alternativa para expresarse; no obstante, es importante saber que hay reacciones que pueden fomentar los berrinches o hacer que sea muy difícil detenerlos, como: discutir o pelear con él mientras está haciendo el berrinche, ya que no va a escuchar; no mantener la cabeza fría y tomar el berrinche como algo personal. Es importante que nuestros hijos sepan que los padres son capaces de mantener el control, y, recompensar la conducta ya sea dándole lo que pide o brindándole demasiada atención.
Cuando esté por suscitarse un berrinche, se debe explicar al niño, en forma breve, una razón por la cual no puede obtener lo que desea. Asimismo, se pueden evitar los berrinches, si se anticipan las consecuencias negativas que acarreará para el niño o la niña si se decide a hacer un berrinche. Es muy importante mantenerse firme y hacerle saber que no obtendrá nada con esa actitud. También se le pueden ofrecer alternativas para que exprese su molestia de una forma más saludable, ya que es importante que el niño sepa que le está permitido expresar sus emociones.
Si el berrinche ocurre en un lugar público, es recomendable ignorar a nuestro hijo, de esta manera comprenderá que no obtiene ningún tipo de recompensa; o bien, si el berrinche ocurre en la casa, se debe enviar al niño a su cuarto hasta que haya desaparecido la frustración o el enojo y se le debe decir, que puede regresar cuando se sienta dispuesto a hablar.
Toda vez que haya realizado un berrinche, es muy importante hablar con nuestros hijos para explicarles que hablar trae verdaderos beneficios en lugar de llorar y hacer berrinche. Asimismo, se pueden conciliar algunas opciones para evitarlos en el futuro. Es de vital importancia mantener la calma y ser consistente de que los límites que se impongan deben mantenerse firmemente para que no se recaigan en las mismas actitudes, con lo que nuestros hijos comprenderán que todo tiene un límite que debe respetarse.