Enseñando límites a nuestros hijos: Detener los berrinches

Publicado por mpolanco el 08/01/10 en manual, padres - Sin comentarios - Deja tu comentario

Por Lilach Galor

 

Los berrinches son un indicativo de que los niños tienen dificultades para controlar sus emociones y, otras veces, son una forma de obtener lo que desean.


Normalmente los berrinches ocurren durante el desarrollo infantil, aproximadamente entre 1 y 3 años. Suelen detenerse en algún momento o persistir más allá de esta edad y reaparecer en edades avanzadas. Por tanto, los berrinches, dependiendo de la etapa en la que se presentan y de las causas, se manejan de forma diferente. 


Alrededor de los 6 años de edad, los niños comienza a ir a la escuela y aprenden a seguir reglas, con la supuesta base de que utilizarán el lenguaje para comunicarse eficientemente; sin embargo, en ocasiones no logran comunicarse ampliamente y es entonces cuando recurren a los berrinches como una alternativa para expresarse; no obstante, es importante saber que hay reacciones que pueden fomentar los berrinches o hacer que sea muy difícil detenerlos, como: discutir o pelear con él mientras está haciendo el berrinche, ya que no va a escuchar; no mantener la cabeza fría y tomar el berrinche como algo personal. Es importante que nuestros hijos sepan que los padres son capaces de mantener el control, y, recompensar la conducta ya sea dándole lo que pide o brindándole demasiada atención.


Cuando esté por suscitarse un berrinche, se debe explicar al niño, en forma breve, una razón por la cual  no puede obtener lo que desea. Asimismo, se pueden evitar los berrinches, si se anticipan las consecuencias negativas que acarreará para el niño o la niña si se decide a hacer un berrinche. Es muy importante mantenerse firme y hacerle saber que no obtendrá nada con esa actitud. También se le pueden ofrecer alternativas para que exprese su molestia de una forma más saludable, ya que es importante que el niño sepa que le está permitido expresar sus emociones.


Si el berrinche ocurre en un lugar público, es recomendable ignorar a nuestro hijo, de esta manera comprenderá que no obtiene ningún tipo de recompensa; o bien,  si el berrinche ocurre en la casa, se debe enviar al niño a su cuarto hasta que haya desaparecido la frustración o el enojo y se le debe decir, que puede regresar cuando se sienta dispuesto a hablar.


Toda vez que haya realizado un berrinche, es muy importante hablar con nuestros hijos  para explicarles que hablar trae verdaderos beneficios en lugar de llorar y hacer berrinche. Asimismo, se pueden conciliar algunas opciones para evitarlos en el futuro. Es de vital importancia mantener la calma y ser consistente de que los límites que se impongan deben mantenerse firmemente para que no se recaigan en las mismas actitudes, con lo que nuestros hijos comprenderán que todo tiene un límite que debe respetarse.

Dificultades del aprendizaje infantil: Ansiedad

Publicado por admin el 08/01/10 en manual, padres - Sin comentarios - Deja tu comentario

Por Lilach Galor

 

En condiciones normales, el ser humano tiende a sentir ansiedad como una reacción ante situaciones desconocidas o de amenaza; por tanto es una forma de protegernos del peligro; sin embargo, al mismo tiempo funciona como motor para iniciar actividades, como el aprendizaje.


La ansiedad se convierte en un trastorno cuando se rebasan los límites del autocontrol de emociones intensas, malestar general, manifestaciones físicas, ataques de angustia, en fin, un sinnúmero de efectos colaterales que intensifican los niveles de ansiedad. Son diversos los factores que cusan dicha intensidad y pueden ir desde elementos fisiológicos hasta eventos traumáticos, como, en el caso de los niños, presenciar momentos de tensión entre los padres. 


Como hemos visto, la ansiedad se encuentra vinculada al proceso de aprendizaje, dado que para que se genere un proceso significativo es necesario tener ciertos niveles de ansiedad. Así,  si un niño viaja al extranjero y desea comunicarse en un idioma ajeno al suyo con otros niños, aumentará la ansiedad al sentirse frustrado por la falta de adiestramiento para hacerlo. De esta manera, es la ansiedad y los recursos para manejarla lo que determina la respuesta ante tal situación: si el niño no tolera la frustración puede reaccionar con enojo y desistir de comunicarse; o bien puede motivarse a aprender el idioma. Por lo tanto, sin ansiedad el niño no generaría estrategias para enfrentar los retos.


Lo anterior explica cómo la ansiedad, en niveles altos, puede afectar los procesos de aprendizaje, ya sea impidiéndolos o dificultándolos. Un niño con niveles excesivos de ansiedad puede tener problemas para comprender y seguir instrucciones, mantener centrada su atención por tiempo determinado y procesar, retener o memorizar la información y el conocimiento, entre otras cosas.


La ansiedad en un niño no siempre se detecta en el ambiente de casa, pues no representa un lugar donde se generen muchos objetivos de aprendizaje; por tanto, es en el ámbito escolar donde pueden encontrarse indicios de los niveles de ansiedad, al descubrir que no se logran los objetivos que corresponden al grado escolar en el que se encuentra el niño.


Tanto el niño como los padres reaccionan de maneras diversas ante tales situaciones; lamentablemente, como vimos en el ejemplo, los padres pueden no tener tolerancia ante determinada situación y “negar” que existe un problema en el proceso de aprendizaje de su hijo, y así, desafortunadamente, permitir que la ansiedad se convierta en un trastorno que afecte el desempeño académico de su hijo llevándolo a abandonar sus estudios, ya que es la forma más fácil de evitar situaciones de estrés. Por tal motivo deben buscarse con claridad los actores que impiden el aprendizaje de nuestros hijos y someterlos a una valoración  que diagnostique si el problema que atañe al niño es cognitivo, emocional o de índole neurológico, de tal suerte que se apliquen estrategias que ayuden a nuestro hijo a superar se dificultad para aprender. Como en todo padecimiento físico o psicológico, cada individuo puede presentar diversas manifestaciones, no obstante, enumeramos aquí las más comunes:


·    Dificultad para conciliar: Berrinches frecuentes.
·    Manifestaciones somáticas o enfermedades recurrentes (dolor de cabeza o de estómago, dermatitis, caída de cabello, etc.)
·    Timidez y hábitos rígidos en forma excesiva.
·    Problemas para ir a la cama: Insistencia para dormir con los padres, pesadillas, alteración del sueño, miedos nocturnos.
·    Mal humor, retaliación, miedos que lo inhabilitan a realizar cualquier actividad, llanto incontenible al separase de los padres.
·    Negativa rotunda a ir a la escuela.



Las manifestaciones anteriores podrían ser “tropiezos” en el desarrollo de nuestros hijos, los cuales, al no ser atendidos pueden llegar a ser un problema permanente que transforme su personalidad y con el cual tendrá que luchas constantemente. Así, al detectar oportunamente los elementos que imposibilitan a nuestro hijo a tener un óptimo desarrollo, lo ayudaremos a vivir el aprendizaje como un proceso constante y dinámico, al tiempo que nos involucraremos más con el niño, al tiempo que lo enseñaremos a enfrentar la vida.

Dificultades del aprendizaje infantil: Dislexia

Publicado por admin el 08/01/10 en manual, padres - Sin comentarios - Deja tu comentario

Por Lilach Galor

 

Al escuchar la palabra “Dislexia”, con frecuencia la asociamos a un problema de aprendizaje en el área de la lecto-escritura; sin embargo, el término define únicamente la deficiencia en la adquisición de la lectura. La misma problemática, pero en el área de la  escritura se define como disgrafía. Investigaciones han demostrado que el origen de la dislexia es de tipo genético y se lleva a cabo en el hemisferio encargado del lenguaje, ubicado en el lado izquierdo del cerebro.

 

En términos de psicología y psiquiatría, la “dislexia” es considerada como una discordancia entre el rendimiento intelectual del paciente y su potencial de aprendizaje. Por tanto este trastorno no genera problemas físicos o intelectuales.

 

Sintomatología

 

Aunque cada sujeto disléxico presenta diferente sintomatología, dependiendo de su edad y nivel escolar, existen rasgos comunes que implican dificultad para:

 

  • Realizar actividades que emplean varias habilidades a la vez.
  • Aprender secuencias (los números o el abecedario).
  • Desarrollar la motricidad fina (trazar letras, colorear, amarrarse las agujetas).
  • Pronunciar palabras correctamente.
  • Seguir instrucciones.

 

También pueden distinguirse los siguientes problemas:

 

  • Propensión a omitir, agregar, invertir o sustituir letras o palabras.
  • Realización de una lectura lenta, sin ritmo y sin comprensión.
  • Tendencia a escribir y leer la misma palabra de maneras en un mismo contexto.
  • Confusión entre derecha e izquierda.

 

Es importante saber que algunas de las deficiencias mencionadas se presentan de forma normal en el proceso de adquisición de lectura y se superan con el tiempo y madurez del sujeto. No obstante, es elemental verificar que si esto no sucede, es decir, que varios de los problemas no son superados, entonces se debe poner especial atención en el niño, para tratar una posible dislexia.

 

Detectar a tiempo la dislexia evita el fracaso escolar

 

Finalmente, un niño con dislexia aprende a leer; sin embargo el no detectar a tiempo el trastorno puede llevarlo a sentir frustración, falta de interés en el estudio, problemas de autoestima y, todo en conjunto, conducirlo al fracaso académico ya que, con frecuencia, cuando no se ha diagnosticado el problema, se puede considerar que el niño es distraído o apático. Es importante mencionar que antes definir el problema como dislexia, se deben descartar problemas de vista o audición, por tanto es altamente recomendable acudir a un especialista para que nuestro hijo reciba el tratamiento adecuado.  

 

El desprendimiento del pañal

Publicado por admin el 15/12/09 en educación, niños,, temprana - Sin comentarios - Deja tu comentario

EL DESPRENDIMIENTO DEL PAÑAL

Por Lilach Galor

Uno de los momentos más importante en la infancia es empezar a controlar los esfínteres. No es algo que se aprende de forma natural como leer, escribir o jugar.

No depende de la inteligencia en el niño, sino de la madurez, si esta preparado emocionalmente y físicamente para ello.

El proceso de dejar los pañales no es fácil y a veces crea problemas en las relaciones de padres hijo. No es sencillo abandonar los pañales en un niño, ya que le han dado seguridad y lo acompañaron desde su nacimiento. El proceso por lo general empieza a los 2 años y cada niño con su ritmo. El problema viene por lo general cuando esta etapa se vive con angustia y tensión por ambas partes, el niño no cede y los padres se decepcionan.

El aprendizaje puede llegar a ser una verdadera pesadilla, el niño sentado horas en la bacinica sin entender todavía que quieren de él, y la madre se desilusiona de que no pasa nada. No hay que sentirse enojada pero sí tener mucha paciencia, pues como todo aprendizaje, hay que saber que hay adelantos y errores. Si lo acompañamos en todo este proceso, lo ayudaremos a lograr esta meta de forma más simple y segura.
El entrenamiento para el control de esfínteres debe ser un paso positivo y lleno de recompensas para ambas partes.

¿Como sabremos que ya esta listo para empezar el aprendizaje?
Como ya dijimos se necesita un nivel adecuado de madurez, comienza a levantarse seco después de dormir la siesta, comienza a tener conciencia en una primera fase aunque  sea después de haber descargado,  puede diferenciar entre seco y mojado, pide  ir a la bacinica y puede mantenerse seco por lo menos cuatro horas.

¿Cómo realizar este entrenamiento?

Al principio empezar con el pañal de día y explicarle que sucede, explicarle  y mostrarle que es la bacinica, permitirle jugar con ella para que se familiarice con ella, no enojarse si tuvo un escape involuntario, si le demostramos nuestro apoyo en todo las etapas será mas fácil para el niño.

Este aprendizaje debe ser algo agradable y lleno de recompensas para ambas partes.

Para llevar a cabo este aprendizaje habrá que empezar con el pañal de día, explicarle que pretendes de él y para qué es la bacinica y para qué sirve, déjalo jugar si quiere con ella así se vuelve como algo suyo.
Cuando vuelva a hacerse en el pañal es conveniente llevarlo a la bacinica y mostrarle que es en ella donde debe sentarse. Se puede empezar con cuentitos sobre la bacinica, sentarse al lado del niño y animarlo en todo este proceso.

Es primordial no desesperarse en este proceso ya que habrá bajadas y subidas.

La vida emocional del niño esta ligada a este momento, pues es importante para ellos soltar y retener, es el primer acto de control de su cuerpo y buscarán mantenerlo pues es algo nuevo en su vida. De a poco el niño va dominando el esfínter y progresando, por supuesto que dándole mucho apoyo y que se sienta cómodo en esta etapa.

El pañal de la noche será el próximo paso.

Hay que recordar que cada hijo tiene su ritmo de aprendizaje, no hay que comparar con los hermanos o con otros niños ya que esto puede afectar a su auto estima.

La tragedia de las rupturas familiares

Publicado por admin el 16/08/09 - Sin comentarios - Deja tu comentario

Nadie en su sano juicio puede estar a favor de las rupturas familiares. Querría decir que está a favor de un mal, y nadie puede estar a favor del mal. Sería como decir que se está a favor de la guerra, o de la tortura, o de la discriminación racial. Esas cosas existen, es cierto, pero a todos nos corresponde poner los medios que estén a nuestro alcance para evitarlos. En la medida en que una sociedad se va volviendo más civilizada va dejando atrás esos males, que corroen y destruyen sus fundamentos y traen sufrimiento a muchas personas.
En Familia Hoy estamos dando la batalla a favor de la unidad familiar. Consideramos que la unidad familiar es un bien inmenso, del que se derivan muchos beneficios para la sociedad. O puesto de otra forma: las rupturas familiares nunca engendran nada bueno. Detrás de toda ruptura familiar hay toda una reata de odios, rencores, amarguras… Y lo más triste del caso es que los más afectados suelen ser los más inocentes: los niños. Es inútil que cada progenitor intente volcarse en amor hacia su hijo. Está comprobado que lo que los hijos quieren, lo que más beneficio les produce, es que sus padres se amen.
No se trata de vivir juntos a toda costa. Sabemos que hay situaciones de violencia y de maltrato que justifican una separación. Pero nunca diremos que ese es un bien; será, en todo caso, un mal menor. Y la sociedad debe organizarse para fomentar el bien y la unidad, nunca para facilitar el mal. Por eso tiene sentido que el ordenamiento legal de una sociedad tienda a poner todos los medios para custodiar la unidad de las familias.
Enseña la filosofía clásica que un ente, en la medida en la que custodia su ser, custodia su unidad. La separación es la muerte; la unidad, la vida. Esto que pasa en los organismos vivientes, pasa en las empresas, en los ejércitos, en los equipos de fútbol…, y pasa en las familias. La diferencia entre las familias y otros tipos de agregados sociales es la finalidad: las sociedades comerciales se constituyen para producir beneficio económico; un equipo de fútbol, para entretener; un ejército, para defender a la nación. Y las familias se forman para transmitir la vida y educar a las futuras generaciones. Tiene sentido, por lo tanto, que las rupturas familiares son no sean un asunto para tomarse a la ligera; disolver una familia no es lo mismo que disolver un club de excursionistas.

Facilitar las rupturas familiares por medio de una legislación que ponga énfasis en los derechos de los cónyuges para elegir estado civil nunca será un signo de progreso. Si estamos de acuerdo en que las rupturas son un mal para la sociedad, no tiene sentido favorecerlas mediante la legislación. En lugar de ello, la legislación debería fomentar la formación moral de los futuros cónyuges, para que se comprenda que formar familias no es como formar equipos de fútbol. La responsabilidad que se adquiere es muy grande, y no se resuelve ningún problema con facilitar a los cónyuges que olviden sus compromisos.

Comentario de una de nuestras lectoras

Publicado por admin el 09/07/09 - Sin comentarios - Deja tu comentario

Como maestra y psicologa educativa los medios de comunicacion para los ninos es tema dificil de abordar en los Estados Unidos. En el area profesional he notado que muchos ninos y ninas estan identificandose con los personajes de los programas que miran, mas que con sus padres y abuelos. La falta de contacto humano de calidad es lo que produce esta falta de identidad. Una alumna me relato que habia sido llevada a la emergencia del hospital local. Para distraerla durante el procedimiento que iba a ser algo doloroso, le preguntaron las enfermeras si queria tener a sus padres al lado de ella para que la acompanaran y consolaran. La nina dijo que no necesitaba a sus padres, pero si tenian T.V. con cable, que por favor la enfermera la prendiera en su canal favorito. Cuando la alumna me lo relato, con la mayor normalidad del asunto, me di cuenta del gran dano que se ha causado a la juventud contemporanea al dejar que la T.V., epod, etc. sean los amigos y companeros cercanos de los hijos. Indiscutiblemente, los padres agobiados de responsabilidades han decidido dejar la prioridad de los hijos delegada a colegios privados, membresias exclusivas, horarios topados de actividades, etc. sin darse cuenta de que esos ojos y esos oidos que cautivados por imagenes se mantienen, son los mismos que en unos anos llenos de vaciez miraran de regreso sin conciencia social y familiar.

Malea Echeverría

Publicidad positiva

Publicado por mpolanco el 11/05/09 - Sin comentarios - Deja tu comentario

La publicidad de Pollo Campero en Guatemala "Hagamos de Guatemala nuestra mejor obra" merece una felicitación. ¿No creen que podríamos iniciar una campaña para destacarla? Es posible que también en otros países tengan algo similiar; si no, tal vez nuestro aliento les sirva para hacerla en otros lugares.

El nudo en la sábana

Publicado por mpolanco el 09/05/09 en hijos,, padres,, rendimiento, tiempo, - Sin comentarios - Deja tu comentario

Un joven profesional tenía una familia hermosa, pero su trabajo no le dejaba tiempo para ver a su hijo: salía de casa de madrugada, y al volver, éste ya se había dormido. Pero por muy tarde que fuera, el padre no dejaba de ir a la habitación del niño para darle un beso, aunque ya estuviera dormido. Y, además, para que él supuera que había estado allí, hacía un pequeño nudo en la sábana. Todos los días se repetía la misma historia: el niño despertaba, y vería el nudo en la sábada. Eso le llenaba de alegría, porque sabía que su padre no lo abandonaría nunca.


Cuando en el colegio de aquel niño se enteraron de la situación de este matriminio, quisieron averiguar cómo era el rendimiento del niño. Resultó ser el mejor de su clase.

La virtud de la pobreza

Publicado por admin el 05/01/09 en Virtud - Sin comentarios - Deja tu comentario

La virtud de la pobreza nos lleva a pensar en las necesidades de nuestro prójimo, y no solamente en las nuestras. No se trata de tener o no tener mucho, sino de cómo empleamos lo que tenemos.  El que es "pobre de espíritu" sabe que los bienes materiales son sólo medios para llevar una vida digna y para hacer el bien; también sabe que no puede poner su confianza en el dinero, que igual como llega se puede ir. No se afana por acumular dinero, pero tampoco desperdicia y consume su hacienda en gastos inútiles, sin medida ni razón.


Estos criterios de sentido común son los que cualquier padre de familia honrado se preocupa de inculcar en sus hijos. Es difícil enseñar a los niños y a los jóvenes cómo ser pobres, cómo vivir la virtud de la pobreza, sobre todo cuando los criterios por los que se mide el éxito personal se han vuelto inseparables de la prosperidad económica. Sucede a menudo, además, que los padres que han sufrido necesidades materiales no quieren que sus hijos pasen por lo mismo, aunque reconocen el valor formativo que muchas veces conllevan las situaciones de necesidad. ¿Cómo hacer para encontrar el equilibrio? ¿Cómo saber cuándo conviene negar al hijo aquel aparato electrónico costoso, a la hija aquella ropa de marca, símbolo de estatus?


Las circunstancias varían, pero los principios son los mismos. Se trata, en definitiva, de aprender a relacionarnos con los bienes materiales. No somos solo espíritu ni solo materia, pero el espíritu debe dominar a la materia; lo material debe estar al servicio de lo material. Y a eso apunta la virtud de la pobreza: a adquirir señorío sobre los bienes materiales. Podemos decir que la relación entre el hombre y el dinero o los bienes materiales es análoga a la que debe existir entre su alma y su cuerpo. No se trata de despreciar el cuerpo, así como no se trata de despreciar el dinero; pero tampoco debemos satisfacer todos sus caprichos, de igual manera que tampoco debemos hacer gastos innecesarios.


En este sentido, es interesante que la palabra griega que se utiliza en la conocida Parábola del Hijo Pródigo para referirse a la hacienda que el muchacho desperdició sea "οὐσία", es decir, "sustancia":  "y allí desperdició su sustancia viviendo perdidamente" sería la traducción más exacta de Lc. 15, 13, que de hecho se conserva en la Vulgata.  Quien desperdicia (disipa) su hacienda (su sustancia) se pierde, al vivir lujuriosamente, pensado sólo en su comodidad:  "et ibi dissipavit substantiam suam vivendo luxuriose". Para evitar que las partes que forman nuestra vida y nuestra familia se disipen (disipar es "esparcir y desvanecer las partes que forman por aglomeración un cuerpo") es preciso evitar la lujuria que nos lleva a amar desordenadamente los bienes materiales; es necesario aprender a ser pobres de espíritu.

Cuando Dios bendice con el dolor, 5/08/08

Publicado por admin el 08/12/08 en Dolor - Sin comentarios - Deja tu comentario

Ante el espectáculo del sufrimiento propio o ajeno, es natural que surja la pregunta: ¿por qué el dolor? ¿Por qué hay familias pierden su patrimonio, o la vida de algunos de sus miembros, a consecuencia de desastres naturales? ¿Por qué el hijo de ese matrimonio nació con un defecto congénito que lo hace diferente a los demás? ¿Por qué aquel otro ha perdido su trabajo, con el que llevaba el sustento a su familia?... Se trata de casos en los que las víctimas son totalmente inocentes, y sin embargo, pareciera que Dios las ha castigado.

 

 

Quienes tenemos fe, sabemos que los caminos de Dios son inescrutables, pero que todo lo ordena al mayor bien de los que lo aman. Sólo Dios sabe por qué a algunos los bendice con la salud y a otros con la enfermedad; a unos con la abundancia y a otros con la escasez. Él sabe más, y de grandes males sabe sacar grandes bienes. ¿Cuántas personas no lo han descubierto precisamente por la vía de la abnegación y del sufrimiento? Muchas otros, en cambio, que lo tienen todo y que deberían, en justa ley, vivir agradecidos a su Creador, lo olvidan hasta el punto de asemejarse a los animales…

 

Los caminos de Dios son inescrutables, pero es indudable que el sufrimiento y la abnegación forman y enrecian el carácter. Una vida que reniegue del dolor no es el tipo de vida que queremos para nosotros y para nuestros hijos. Queremos tener la capacidad de afrontar el sufrimiento, porque no hay peor dolor que aquel que se deriva de saber que somos incapaces de sobrellevarlo con dignidad y aplomo. ¡Qué admiración, en cambio, la que sentimos por una madre que sabe llevar con dignidad la “carga” (dulce carga) de un hijo enfermo!

 

Es importante enseñar a los hijos el lugar que el sufrimiento ocupa en la vida de los hombres. Que sepan que las cosas buenas de la vida se consiguen, normalmente, con sacrificio. Que aprendan a dar sentido a sus sufrimientos (una mascota que muere, un dolor de muelas…), en lugar de huir de ellos. No se trata de enseñarles a ser unos estoicos que buscan ser indiferentes ante el dolor y los infortunios. Se trata, sencillamente, de enseñarles a ser personas normales que no se complacen en el dolor propio o ajeno, pero que tampoco se rompen ante su presencia. Fuertes: con la fortaleza del que se sabe hijo de Dios, que trabaja no para este mundo que pasa, sino para la eternidad.

 

En esta vida nada es como aparenta ser; el sufrimiento tiene la misión de recordarnos que aquí nada es para siempre, y que si sabemos creer, esperar y amar, ese sufrimiento presente dará frutos sabrosos para la eternidad.

 

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